Primer acto… 

Y ahora ya en el AVE dirección a mi ciudad después de un fin de semana intenso, profundo y sanador de teatro terapéutico Gestalt en los Madriles , venía yo pensando en una situación que viví el sábado, y dice así; Este fin de semana por circunstancias que no vienen al caso hice la reserva en un albergue para poder pernoctar viernes y sábado, como fue algo inesperado y con un tiempo súper justo hice mal la reserva y la hice por separado, primero una para el viernes y otra para el sábado. Al llegar hago la entrada a mi habitación, por supuesto compartida con 5 chicas más que no conozco, no es que me guste demasiado esa situación de compartir con desconocidos, pero ya se sabe, en los albergues es así, y tampoco es un inconveniente.
Reviso cuál es mi cama asignada y es una de las literas, bueno vale, no pasa nada me adapto!!! me dije…
Al llegar el momento de subir para ponerme a dormir me doy cuenta que no me siento demasiado ágil y ligera, y arrugo un poco el morro y en mi cabeza aparece un pensamiento: Madre mía tía, te haces mayor!! A media noche he de bajar de mi litera porque me apremia la necesidad de hacer pipí, y de nuevo siento esa torpeza tanto para bajar, como para subir, y medio dormida vuelvo a escuchar a ese saboteador que vi en mi decirme: estás mayor colega, te mueves como una ancianita!!!.Como puedo y con algunos de los recursos adquiridos en estos años de trabajo personal, mando a mi saboteador a dormir por no mandarlo a la “mierda” y yo detrás…venga Elenita duerme.
Por la mañana todo transcurre con normalidad en referencia a ese asunto, pero llega la hora de volver al albergue y volver hacer la entrada para esa noche, antes de que la chica de recepción, de unos 20 años de edad me asigne habitación, yo con una voz quebrada, ojos tristes y cierta pena que se podía apreciar en mí rostro, le digo; “por favor me podrías dar una cama que no sea litera?…Continuará 🥁🥁🥁

Elena Reina

Pin It on Pinterest